Capítulo 1. 14. Isquemia arterial periférica aguda

7. COMPLICACIONES 


Las complicaciones asociadas con la embolectomía pueden ser dividas en dos grupos: aquellas relacionadas con el uso del catéter con balón y las relacionadas con la isquemia avanzada.

7.1. LESION ARTERIAL 

Las complicaciones agudas directamente relacionadas con el uso del catéter ocurren el 0,5-1,0 % de los casos. No obstante, la verdadera frecuencia de lesión arterial es desconocida, debido a que las manifestaciones clínicas a menudo son diferidas en el tiempo, es poco común la realización de arteriografías tras embolectomía y las lesiones mínimas pueden ser inadvertidas o atribuidas al proceso subyacente desencadenante.

La perforación arterial es la más frecuente. Otras complicaciones menos frecuentes son la rotura arterial, la formación de seudoaneurismas, la disección de la íntima y la formación de fístulas arteriovenosas. La introducción retrógrada de catéteres largos desde una arteriotomía femoral, debe realizarse de forma cuidadosa, intentando limitar su extensión a 30-35 centímetros para evitar el daño en las arterias renales o viscerales. Además de estas complicaciones inmediatas, los efectos adversos tardíos relacionados con el traumatismo endotelial de la pared del vaso, pueden producir hiperplasia de la íntima o arteriosclerosis acelerada, con estrechamiento de dichos vasos, que es evidenciado en arteriografías posteriores 49. Debido a todos estos problemas, la embolectomía debe ser realizada cuidadosamente teniendo en cuenta que vasos arterioescleróticos son frecuentemente hallados en estos pacientes. El tamaño del catéter debe ser el más pequeño posible, que permita la extracción del émbolo, evitándose los pases repetidos y forzados sobre el vaso.

7.2. REOCLUSION ARTERIAL

La isquemia arterial recurrente, puede ocurrir en el periodo postoperatorio que sigue a una embolectomía. La causa más frecuente es la trombosis secundaria en las áreas donde se ha producido lesión en la íntima o zonas de extracción incompleta del material tromboembólico. Menos frecuente es el embolismo recurrente en la misma zona. Es bien conocido que la embolectomía a menudo desnuda el endotelio, favoreciendo la trombogenicidad de dicha zona. El uso de catéteres en vasos con arteriosclerosis también incrementa la posibilidad de retrombosis. Por tanto es fundamental el uso de anticoagulantes durante el periodo peri y postoperatorio.

La isquemia recurrente es indicación de reintervención quirúrgica rápida. En la mayoría de los casos la reconstrucción arterial es necesaria para salvar la extremidad. 

7.3. SINDROME COMPARTIMENTAL 

Tras la revascularización, se produce una edematización significativa de la extremidad que puede conducir a una compresión, sobre todo en el compartimento anterior. La trombosis venosa asociada puede empeorar esta situación. La edematización compartimental, produce compromiso neurológico y deterioro del flujo sanguíneo distal. En caso de que haya existido una isquemia severa y prolongada previa a la embolectomia, se puede realizar una fasciotomía profiláctica. De forma alternativa, y debido a que la fasciotomía es un procedimiento de fácil realización, puede realizarse posteriormente en caso de que fuera necesario. Aunque algunos autores han propuesto la medición de la presión compartimental, como indicación de fasciotomía, la mayoría creen que es un procedimiento dificultoso y de escasa rentabilidad, quedando su indicación en base a preferencias individuales y experiencia clínica previa.

El mayor riesgo de la fasciotomía es la infección del músculo que queda expuesto, por lo que la realización de la misma debe ser cuidadosamente sopesada, para evitar estos riesgos. 

7.4. COMPLICACIONES METABOLICAS 

Tras la revascularización de una extremidad con isquemia severa, pueden producirse una serie de complicaciones sistémicas graves. Acidosis, hiperpotasemia, fracaso renal agudo secundario a mioglobinuria e insuficiencia respiratoria aguda son complicaciones potencialmente graves, que han conducido a algunos autores a no recomendar la embolectomia en pacientes con isquemia avanzada, como ya se ha resaltado en otras secciones.

Para evitar estas complicaciones, es importante anticiparse a las mismas. El uso de bicarbonato para compensar la acidosis así como la administración de glucosa e insulina, el aporte de resinas de intercambio iónico o la hemodiálisis para tratar la hiperpotasemia son medidas esenciales. Debe mantenerse una adecuada diuresis mediante una correcta hidratación. El uso de diuréticos osmóticos como el manitol y la alcalinización de la orina son medidas que deben emplearse para evitar el riesgo de fracaso renal. Si es posible deben ser empleados los equipos de autotrasfusión , para devolver al paciente los hematies una vez lavados.

7.5. EMBOLIA RECURRENTE

La incidencia de embolismo recurrente es considerable, especialmente cuando no se administra un tratamiento anticoagulante correcto durante el periodo postoperatorio. Asimismo también se ha demostrado que la tasa de mortalidad y de perdida de extremidad es bastante superior en los embolismos recurrentes que en el episodio inicial. Los embolismos viscerales y cerebrales son más frecuentes y a veces mortales. Por tanto es importante valorar una anticoagulación correcta a largo plazo en pacientes con embolismo arterial periférico agudo, así como hacer un correcto tratamiento del origen y fuente del embolismo.